LAS PALABRAS SE LAS LLEVA EL VIENTO

FOTO: ANEIKA PÉREZ ©blamag

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En el momento en que mis pequeños empezaron a hablar ese dicho dejo de tener sentido para mi, y es que todo lo que dices lo absorben como esponjas (valga el cliché) aún cuando pareciera que no ponen atención a lo que estas diciendo o incluso aún no comienzan a hablar, en el momento en que lo hacen pareciera que tienen grabadas esas palabras o frases que sin darte cuenta repites tanto. 

Y es aquí cuando te vuelves consciente de tu manera de hablar, tus muletillas y hasta esas conductas casi patológicas que no quisieras heredarles.

Y fue así como de pronto la palabra "perfecto" resonó en mi cabeza, después de escucharla una vez tras otra en la boca de mi pequeña con cada actividad que realizaba; y sí, caí en la cuenta de que era una de las palabras que más salía de mi boca, al parecer corta de vocabulario o dejándolo en manos de mi inconsciente pronunciaba "perfecto" montones de veces, y estoy consciente de mi perfeccionismo pero no me había dado cuenta de la forma en la que lo estaba transmitiendo, y como de manera casi inocente vamos llenando esa cabecita de ideas que quisiéramos no estuvieran tan arraigadas en nosotros mismos. 

Y a veces son incluso palabras o frases más simples o aparentemente -inofensivas- como "rápido" o "córrele" las que salen sin querer, y de pronto se convierten en parte incluso de la rutina e indudablemente de su vocabulario, a veces basta con que diga "vámonos, ya es tarde" para que salga de alguna boquita, "rápido, ya es tarde, córrele" mientras apresura a los demás para estar listos, y por más lindo que se vea simulando a un adulto apresurado, caigo en la cuenta de que definitivamente no es lo que quiero para mis hijos. 

Y tú, ¿te has vuelto más consciente de lo que dices?