MAMÁ EN CASA

Probablemente siempre me imaginé como una mamá que trabaja, y digo probablemente porque no es como que viviera imaginándome como mamá; sí, de pequeña me gustaba jugar a ser mamá y tenía "dos bebés" y los cuidaba, cambiaba, alimentaba y todo lo demás, pero al ir creciendo mi "sueño" era ir a la universidad y tener una carrera muy exitosa... 

Al paso del tiempo y llegado el momento de convertirme en madre, nunca fue una interrogante, por lo menos no en mi cabeza, era algo que no necesitaba decirse yo seguiría trabajando; mi mamá siempre ha trabajado, así que me parecía algo natural. 

Aproximadamente un año y medio antes de que naciera mi primer bebé empecé a trabajar por mi cuenta, así que durante mi embarazo tenía la flexibilidad de horario para tomar yoga prenatal, hacer caminatas e incluso tomar una siesta si estaba exhausta, lo cual era increíble, pero también pasé muchas horas de estrés, ya que afortunadamente tenía mucho trabajo, por lo que en lugar de dejar de trabajar unas semanas antes del parto como lo había planeado, terminé trabajando hasta un día antes; el plan era tomarme unos meses de descanso y poco a poco ir retomando el trabajo, pero la verdad es que ya estando con mi bebé en casa, me parecía imposible, sentía que no tenía tiempo para nada, el primer bebé puede absorber tu vida, por lo menos la mía ;) así que, mis 'freelance' eran pocos, y no pude dedicarle mucho tiempo a un proyecto que tenía en ese entonces, pero aún así siempre había pequeñas cosas que hacer. 

Había formulado el plan de meter a mi pequeña a la guardería al año y medio, pensé que empezar con tres días a la semana unas cuantas horas me ayudaría a organizar mi trabajo y tener lo mejor de ambos mundos, pero la vida tenía otros planes. 

Cuando mi esposo recibió una oferta de trabajo en Texas, no lo dudamos, si extrañaríamos a la familia, lo cual era la parte más difícil, pero era una gran oportunidad no solo para él sino para toda la familia, ni siquiera saber que yo no tendría permiso para trabajar me hizo dudarlo, lo vi como la oportunidad de estar con mi bebé, mientras terminaba de aclarar qué me gustaría hacer con mi vida profesional, tal vez retomar la ilustración como algo mas formal o pintar, posibilidades infinitas, jaja. 

Finalmente al momento de mudarnos, mi pequeña tenía 15 meses y yo ya estaba esperando a mi segundo bebé, y la idea de "mamá en casa" se volvió algo real, y de manera casi literal, pasábamos todo el día en casa, salvo por nuestras caminatas junto al lago detrás de nuestro departamento. 

Al cabo de cuatro meses llegó mi segundo bebé, y si eres mamá de dos, sabrás que al principio es "interesante", por no decir complicado, sobre todo si tus bebés se llevan poco tiempo, y si le agregas que la mayor ha decidido no volver a tomar siestas, te encontrarás inmersa en un mundo donde el tiempo para ti parece desvanecerse ante tus ojos, considerando que además el plan de la guardería no se llevó a cabo con el cambio de país; así que un día sentí que de verdad me volvía loca, (las hormonas, la rutina, el escaso contacto con adultos y poco tiempo para ti, son una mala combinación, ¡evítala!) respire, tome una libreta y empece a dibujar, y trate de hacerlo con más frecuencia durante el día, y por las noches continué haciendo ejercicio para relajarme aún más. 

Pero realmente lo que me ayudó a encontrarme de nuevo fue eso, empezar a hacer algo más, tener ese algo que era mío, y que me enlazaba con quién soy de manera completa no solo en mi aspecto como mamá; evidentemente cuando te conviertes en mamá este aspecto de tu vida invade todo tu ser, lo eres las 24 horas, estés o no con tus hijos durante el día, es algo que llevas contigo, pero tener un medio de expresión creativa aún cuando ellos la inspirarán me liberó, decidí hacer ilustraciones para niños, solo porque si, no eran para ningún cliente ni con ningún fin profesional, sino el de darme algo que hacer, y creé un blog para darle un hogar a mis pequeños personajes; al poco tiempo empece también un blog personal, no era un trabajo pero estaba haciendo algo y tenía un medio de expresión creativa que me servía como válvula de escape.

Y no es que no disfrutara mis días como mamá en casa, o las horas con mis hijos, pero por salud mental cualquier mujer necesita tener ese algo para ella, que la identifique como algo más que sólo una mamá, (por lo menos yo lo necesitaba), pero aquí entró un factor difícil de evadir, "la culpa"; porque había días en los que me invadía y me preguntaba ¿por qué necesitaba algo más?, ¿por qué no era suficiente para mi ser mamá de tiempo completo? y era entonces cuando argumentos como "es normal y sano querer hacer más y tus hijos se sentirán orgullosos sabiendo eres una mujer independiente, activa, trabajadora" salían en mi defensa. 

Con el nacimiento de mi tercer bebé y nuestro cambio de casa las publicaciones en mi blog se fueron haciendo más esporádicas, y aunque tenía mil proyectos en la cabeza, difícilmente lograba darme el tiempo para llevarlos a cabo, los niños entraron a la escuela y pensé que tendría más tiempo, pero extrañamente fue al contrario; en el último año la vida dio giros inesperados y realmente no sé qué le depare el futuro a mi vida profesional y en este momento realmente no me preocupa, lo que si sé es que me gusta crear y trabajar, es parte de mi, y probablemente siempre buscaré la manera de hacerlo.