SER MAMÁ

©blamag

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Cuando te conviertes en madre sueñas que tus hijos crecen sanos, fuertes, independientes y seguros de sí mismos, felices y llenos de amor; en ese mundo ideal, donde se "portan bien", te escuchan, responden, son cooperativos y duermen increíblemente bien, compartiendo un ambiente de armonía y tranquilidad, lleno de momentos y recuerdos inolvidables de amor y dulzura. Después, despiertas.

Porque ser mamá no es fácil. Trabajas los 365 días del año 24/7, no hay vacaciones, ni descanso por enfermedad, es cansado y muchas veces frustrante, hay llantos, berrinches, gritos, preocupaciones, desvelos y cosas que hacer, siempre hay cosas que hacer. 

Esos momentos inolvidables que sueñas, existen, pero en medio de muchos otros momentos no tan dulces; pero serán los momentos felices los que has de recordar, porque son los que te dan la fuerza para seguir cada día, son las risas las que borran el estrés del ayer y los abrazos los que se graban en tu corazón para siempre.

Ser mamá será el trabajo más difícil y con más retos al que te podrás enfrentar, y ni aun así se considerará trabajo, no por ti o por nadie a tu alrededor, pero estarás dispuesta a realizarlo una y otra vez, una y mil veces.

Nadie nace sabiendo ser madre, y pese a lo que pudiste pensar al saber que serías madre, no, ningún libro será la guía perfecta para serlo. 

Ser mamá es contradictorio, pero especialmente satisfactorio, no es una ocupación, ni un título, ser mamá es simplemente ser. Ser, ser todo, ser y dar, dar la vida, darte tú, darte a diario, darlo todo, dejar de ser para que ellos sean, sean contigo y después, sean sin ti. 

Ser madre no sabe de egoísmos, sabe de amor y de entrega; es fuerza, perseverancia, lucha, y nuevamente amor, ese amor que te enchina la piel cuando lo sientes por primera vez, amor que no conocías pero que aún así pareciera ha vivido siempre en ti, amor que te saca lágrimas de alegría escuchando un llanto, amor que no cesa, amor que crece, amor que va pero siempre vuelve, amor que no falla, amor que no te deja, amor que cura, amor que alivia, amor que siempre está.

Ser madre es una lección constante, un torrente de emociones incomparables, es cuando eres madre que descubres que puedes sentir más amor del que jamás imaginaste y que tu corazón tiene la capacidad de duplicarse, de perdonar aún sin disculpas y entiendes lo que significa la palabra incondicional.

Ser mamá te hace comprender muchas cosas, "ya lo entenderás cuando seas madre", totalmente cierto, pero también te hace cuestionarte muchas más, surgen dudas, te enfrenta a tus miedos, a la realidad, a la vida, a obstáculos, al mundo, pero siempre con una verdad en la mano, no importa lo que haya que enfrentar, harás lo que sea por tus hijos, porque en el momento en que te conviertes en madre, esa bendición que pareciera tan pequeña y frágil te llena de fuerza el alma y completa tu ser. 

Yo soy mamá. 

(Felicidades a mi mamá, a todas las mamás que han formado parte de mi vida y a todas las mamás).