Y LOS NIÑOS, ¿QUÉ VAN A COMER?

©blamag

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Como mamá he cometido quinientos mil errores, probablemente más, los cometo todos los días; dicen que nadie nace sabiendo ser madre, y yo no se si realmente nadie, pero por lo menos yo soy parte de ese club. 

Entre mis múltiples errores, el que supongo tiene más repercusión en otros tantos es dejar creer a mis pequeños que mi mundo gira alrededor de ellos, y a quien engaño, en realidad si, ellos son el motor de mi vida, y mi corazón gira alrededor de ellos, pero de manera práctica y en el día a día, la realidad es que las necesidades individuales de cada uno de ellos tienen que armonizar en favor de todos, porque finalmente somos una familia. 

Así que el hecho de que a la hora de la comida (desayuno o cena) mi comedor se convierta en restaurante con menú, en el que generalmente yo soy cocinera, mesera y lavatrastos, a menos de que esté mi esposo en casa y se una a mi equipo restaurantero, es algo que definitivamente tiene que cambiar.

Como todos los errores que se cometen al ser madre, este comenzó inocentemente y tratando de ser una buena madre, hasta que se salió de control; como mamá primeriza la prioridad es satisfacer las necesidades de tu bebé y claro que siendo totalmente dependiente de ti, es algo natural, así que cuando te encuentras a los seis meses preparando papillas especiales para tu bebé, te dices ¡buen trabajo! Sabes que poco a poco podrá empezar a comer más y más alimentos de la dieta regular, y llegará el momento en que todos comeremos de la misma sopa, ¡genial! Pero ¿enchiladas? No, mejor preparo algo más para el bebé. Y entonces hay días que compartes el menú y otros en los que hay opción adulto y opción niño, y no parece tan grave si solo es una variación pequeña. 

Pero llega el momento en que lo que les gustaba ya no les gusta o si te es familiar el término picky eater habrás experimentado la etapa de "mi dieta gira alrededor de cinco alimentos y no pienso probar nada más" y entonces esa frase de abuelita de "y los niños ¿que van a comer?" empieza a calar, y preparar más de un menú se vuelve algo "normal"; cuando según yo recuerdo siendo pequeña a la hora de la comida me sentaba a la mesa y a todos nos servían lo mismo... No recuerdo si todos terminábamos comiendo lo que nos servían (ahem, ¿sis?! Jaja) pero no había más opción. 

Así que obviamente yendo en contra de cualquier consejo de "cómo enseñar a su hijo a comer de todo" jaja, he cedido a tantas complacencias que aún cuando sigo ofreciendo de todos los alimentos en la mesa, el hecho de que sus alimentos preferidos estén a la mano no ayuda a ampliar su paladar y terminamos dando gusto a cada quien; lo cual además, se vuelve un vicio (para todos) y lo que podría ser el desayuno mas sencillo (según yo) "pancakes" se convierte en todo un espectáculo, frijoles con huevo para la pequeña que adoraba los pancakes y de pronto ya no le gustaron, pancakes integrales para los niños (que después del segundo terminan por pedir otra cosa), gluten free para mi, de manzana para mi esposo (estos últimos no siempre) jajaja ¿en donde quedó la sencillez?! Para cuando termino de hacer todo, ya se me quitó el hambre ;)

En fin, pondré en marcha una campaña de todos comemos lo mismo, y ya les platicaré como me va; todos los tips son bienvenidos :)