MUY BIEN, GRACIAS.

FOTOS: ANEIKA PÉREZ ©blamag

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Si me preguntas: ¿cómo están? o ¿cómo está tu bebé? responderé de inmediato "muy bien gracias a Dios" observando sin duda un gracias por preguntar; por qué respondo esto, es simple, porque es totalmente cierto, mi bebé esta sano, fuerte y respondiendo bien a su tratamiento y es gracias a Dios, algo que recuerdo y agradezco todos los días; mis pequeños están creciendo, madurando, aprendiendo y viviendo una vida llena de matices tan diversos como la vida los propone, tratando de disfrutar los momentos felices y manteniéndonos fuertes en los más difíciles. Sin embargo, mi respuesta no significa que la vida es fácil, o que volvió a ser la de antes (que tampoco es lo que esperaría) nuestra vida es, vida. 

Nuestra vida es diferente, los escenarios, las situaciones y las experiencias probablemente no sean las mismas que las del resto del mundo, pero en realidad, nadie comparte ni vive exactamente los mismos retos, es lo fascinante de la vida y lo que te convierte en ti. 

La capacidad de adaptación del ser humano es algo innegable, sobre todo al ver como todo se vuelve habitual, cotidiano; es definitivo, los retos te recuerdan lo fuerte que puedes ser, sobre todo si te mantienes siempre con fe. Sin embargo, esa capacidad de adaptación a veces tan sorprendente, puede hacerte olvidar el valor de las cosas nuevamente, y sobre todo hacer parecer como sin importancia situaciones que por supuesto tienen importancia, y dejas de darle peso a lo que para muchos pesaría una tonelada, para ti es normal, es tu vida, y crees que por ser cotidiano tendrías que vivirlo como si nada pasara, o como si a nadie le importara. 

Y es cuando me pregunto, hasta qué punto es que expresar lo que pasa en tu vida, es aceptable, no quiero andar dando explicaciones al mundo entero de lo que pasa en mi vida cada día, o por lo menos no de las cosas que de por sí pueden ser cansadas o estresantes, finalmente lo que nos mantiene a flote son las cosas y los momentos más felices y es lo que quiero recordarme a diario, lo que quiero que mis hijos recuerden y es lo que documento en fotos por ejemplo.

Y esas imágenes son tan reales como las largas horas en la clínica cuando se necesitan transfusiones, o las estancias en el hospital, las punciones lumbares cada treinta días o el llanto inconsolable de mi bebé cada semana cuando se hace el cambio de vendaje en su pecho donde se sitúa el catéter, o el estrés al tener que hacerlo de manera efectiva y rápida con su llanto de fondo y esperando que mis otros dos chiquitos se mantengan entretenidos en algo más mientras lo hacemos; tan reales como los medicamentos cambiando su humor, su nivel de energía o su apetito, la irrigación diaria de la línea central o nuestros días entre terapias, entrenamiento de análisis de conducta aplicada y rutinas interrumpidas, vivir un paso adelante para evitar rabietas y procurar dar la misma atención a todos los pequeños de esta casa. Tan reales como mi esposo haciendo malabares para llegar a tiempo a recoger a alguien a la escuela o a la terapia ocupacional de los viernes, dar mil vueltas llevándonos y trayéndonos, y deseando poder estar más "presente", mientras en el trabajo todo transcurre como si nada pasara, porque así es, no es como que la vida se detiene y se ajusta a ti y tus nuevas necesidades, eres tú quien siempre se ajusta a lo que la vida te pone enfrente, te adaptas y sigues adelante. Y poco importa si tus días pasan rápido o lento, si duermes o no, si tu trabajo parece nunca terminar, si vas acelerado por la vida o si has llegado al punto en el que dejas de sentir estrés porque es más bien parte de ti. Te adaptas. 

Y nosotros nos adaptamos. Nos adaptamos a lo que sea por las tres cosas mas importantes en esta vida, eso es algo que queda claro. Pero ahora también me ha quedado claro que si bien hay  "cosas" por las que vale la pena adaptarse, hay otras que más bien tendrán que irse adaptando a nosotros y a nuestras necesidades como familia, y se que podemos lograrlo; porque si en el último año he comprobado algo es que no sólo te adaptas ante las necesidades, sino que además te superas a ti mismo, y eres capaz de hacer lo que un día creíste imposible.