UN PEQUEÑO EN CASA Y DOS EN LA ESCUELA

escuela.jpg

Se terminaron las vacaciones de verano y todos nos estamos ajustando a nuevas rutinas y espacios; esta semana ha empezado oficialmente esta nueva era de un pequeño en casa y dos en la escuela (cinco días a la semana) y aún no se cómo me siento al respecto, jaja.

Lo que si puedo decir es que en esta última semana y media me he llevado tantas gratas sorpresas, que sin duda solo puede significar que grandes cosas están por venir. 

Evidentemente tengo una interminable lista de pendientes que según yo pensaba podría ir eliminando, ahora que "tengo mas tiempo" obvio van dos días, y mi montaña de ropa por doblar sigue ahí, y la montaña de papeles para depurar también, las horas se pasan rapidísimo y sin importar que el día comience a las 5 o 6 de pronto se llegan las 2 y luego las 4 y las 6, los días se evaporan y al parecer yo sigo sin avanzar (en cuestiones domésticas, jaja) pero el hecho de tener tres pequeños que avanzan en independencia, expresión verbal, y maduran en toda clase de aspectos, hace que realmente sigan sin importarme esas otras montañas. 

Las mañanas son calladas, y aún cuando aprecio de manera indescriptible el silencio, me encuentro añorando los gritos (a ratos) obvio para eso tengo las tardes, que compensan en locura y caos, aún estamos definiendo nuestra nueva rutina, porque como de costumbre siento que el tiempo no alcanza para tanto que hacer, y ya veremos cuando empecemos con tareas y demás, pero por el momento vivo emocionada y con lágrimas en los ojos por cosas tan pequeñas, que hacen la vida tan grande que simplemente no me apura no estar exprimiendo cada segundo de mi tiempo. Mis hijos están creciendo y eso me llena el corazón de alegría.