ADIÓS A LOS PAÑALES

©blamag

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Si hay un tema del que después de tres bebés aún me siento perdida es Potty Training, digamos que si dijera que he llevado a cabo un estudio del tema en los últimos seis años lo declararía inconcluso, y no es que no tenga idea de nada, por el contrario, tenía idea de muchas cosas pero al llevarlas a la práctica las cosas se dieron de diferente manera, y aunque no puedo jactarme de entrenamientos exitosos y rápidos, creo que precisamente los fracasos me llevaron a entender de primera mano principios súper sencillos, como:

  1. Cada niño es diferente. El más obvio, y supongo que si tienes más de un pequeño ya lo habrás comprobado, y no sólo en este aspecto sino en todos, empezando claro por la personalidad, así que lo que quizá funcione para uno, probablemente no funcione para otro, y lo mejor será dar Reset antes de intentar cualquier cosa con tu segundo o tercer bebé y no enfrascarte en la forma en la que se dieron las cosas antes ;)
  2. Si siente curiosidad. ¡Aprovecha! La forma más fácil de que un niño haga las cosas es que tenga el deseo de hacerlas, y cuando algo llama su atención, se empeñará en lograrlo, así que será un buen momento para darle la oportunidad de intentar.
  3. No tiene que ser exactamente como lo leíste. Cuando te conviertes en mamá, obvio no tienes idea de mucho o de nada, así que una de las primeras cosas que hice fue leer y leer y leer, pero no porque lo diga ahí, quiere decir que así será, o que te funcionará a ti, por ejemplo, a mi pequeña le empezó a llamar la atención el asunto del bañito cerca de los 18 meses pero su hermanito llegaría unos meses después, así que casi siguiendo la instrucción de no empieces el entrenamiento si habrá grandes cambios porque traerán retrocesos, decidí esperar y cuando quise entonces a ella ya no le interesó jaja, la verdad no puedo asegurar que hubiera funcionado, pero hubiera podido intentar y ver qué tal, porque además después con dos me resultaba más complicado dedicar el tiempo y la paciencia que quizá hubiera tenido con ella sola.
  4. Cuando estén listos y a su ritmo. Obviamente después me empezó a entrar el nervio de ya tiene que aprender y entonces empecé a presionar las cosas y estuvo peor, porque ella ya no tenía ni el más mínimo interés, así que después de varios fracasos decidí esperar y justo antes de su tercer cumpleaños volvimos a intentarlo de común acuerdo, y en menos de una semana ya había dejado el pañal ;)
  5. La paciencia es un don que debes trabajar día a día. Con niños pequeños seguro que ya te habrás dado cuenta que es la clave para todo, y sí, el día a día puede ser frustrante y terrible (he estado ahí millones de veces) pero no hay más que inhalar, exhalar y sonreír (a veces será difícil sobre todo si vas en el accidente número ocho mil, y sucede cuando hay otras dos situaciones aconteciendo en el mismo instante) pero créeme, todo va a estar bien ;)
  6. "Tú puedes". Darle confianza es fundamental, en cualquier situación y ante cualquier circunstancia, dejarle saber que puede hacer lo que sea y que estás ahí para echarle porras, puede hacer la diferencia.
  7. Confía. Esta va de la mano del anterior, a veces no sólo son palabras sino acciones, y no sólo convencerlos a ellos sino a ti misma, por ejemplo, mi hija aprendió en el "bañito entrenador” y cuando quise hacer la transición al inodoro, fue súper difícil para ella, yo le daba ánimos y confianza, pero seguía sin lograrlo, hasta que me dije, ella puede hacerlo, y me deshice de los mini bañitos (que seguían ahí como back up) entonces plenamente convencida de que ella podía lograrlo, se sentó, la mire a los ojos y le dije, tú puedes hacerlo, ¡y listo! NOTA: si puedes ir directo al inodoro con un asiento para niños desde el principio, es más fácil ;)
  8. Déjalos crecer. Todavía estoy trabajando en este, mi peque más peque todavía sigue en el proceso, la verdad está vez yo no tenía mucha prisa, digo, estamos hablando de "mi bebé" jaja, así que no tenía ningún interés en acelerar ninguna etapa, y también por comodidad, pues estando en tratamiento, pasábamos mucho tiempo en el hospital y ni ganas de complicar nada, claro que cuando cumplió los tres años y gracias a Dios terminó con la quimioterapia, entonces si dije es momento de hacerlo, pero ahora fue él, quien dijo “no quiero”, jaja, así que empezó el ir y venir de si y no, y después de batallar con el "número 2" por largo tiempo parece que por fin estamos lográndolo, pues le causaba miedo pensar cómo va a salir y dónde va a caer, etc; que creo yo, un niño más pequeño no racionaliza tanto cada situación como cuando ya estás en la etapa de las mil y un preguntas; así que, cuando dije a su ritmo, tendría que hacer hincapié en “su” ni acelerarlo ni posponerlo…

En fin, espero poder concluir este capítulo pronto, y tú ¿tienes algunos tips?