2014

¡Un año más que se acaba! Pero este no ha sido un año cualquiera, ha sido un año de retos, de situaciones inesperadas e incluso de momentos amargos, pero al final del día, cuando llega el momento de hacer el recuento y contabilizar puedo decir sin dudar que este año me ha dado mucho más alegrías y cosas porque estar agradecida que otra cosa; y aunque quizá en algún momento paso por mi mente la idea de borrar este año es ahora que me doy cuenta que probablemente este será un año que recordaré para siempre, y no esperaría menos. Quiero recordar el año en que mi fe superó la prueba más grande, en que mi confianza en Dios se multiplico por el infinito, el año en el que mi sospecha de que las cosas más valiosas de esta vida no son cosas fue confirmada, quiero recordar cada lección aprendida, recordar que la vida es demasiado frágil y que cada momento cuenta, que agradecer las bendiciones es mucho más gratificante que mortificarte por tonterías; quiero recordar el año en el que mi vida se tambaleó y mi familia estuvo ahí para sostenerla, en el que las personas que más amo me demostraron que es un amor mutuo y me sentí la persona más afortunada al contar con quién puede poner pausa a su vida para que la mía no se detenga, el año en el que descubrí que incluso un extraño está dispuesto a brindar una oración por ti y que la humanidad no está perdida, que siempre hay alguien dispuesto a ayudar sí tan sólo lo dejas, quiero recordar el año en el que la sacudida me devolvió los pies a la tierra, en el que entendí la razón de una ausencia anticipada y que la misión de algunos va más allá de la vida, quiero recordar el año en el que descubrí una fuerza que no sabía que tenía, y en el que el coraje y la valentía del más pequeño alimentaron la mía, recordar que las lecciones más grandes vienen de las personas más pequeñas y que los logros más pequeños hacen la vida más grande y sobre todo recordar que las batallas se ganan con una sonrisa.

Y quizá este año no se dio como yo esperaba, quizá los sueños cambiaron y las metas llegado el momento se volvieron insignificantes ante las cosas verdaderamente importantes; pero este año me dio una lección de amor, y cada acontecimiento de este año me ha convertido en la persona que soy. 

Hoy pensar en las resoluciones para 2015 es mucho más fácil, mucho más simple, porque después de todo de eso se trata la vida, de disfrutar de las cosas simples y todo se resume en una sola palabra AMAR. 


Aneika2014, editorial, SERComment