AÑOS

©blamag

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35. Escrito así me parece solo un número, números más, números menos, no le encuentro mayor importancia. A veces cuando lo digo en voz alta: treinta y cinco, me pongo a pensar, quizá si suenan como muchos, jajaja, la realidad es que los últimos diez años se pasaron en un abrir y cerrar de ojos, sobre todo los últimos seis, tal pareciera que cuando te conviertes en mamá uno dejara de cumplir años, y no es porque quieras quitarte la edad, simplemente los cumpleaños que importan de verdad son los de la personita o personitas que te han dado ese título, y la cifra sigue sumando pero yo, la verdad es que no me percato de los grandes cambios, si claro, no soy la misma, los años no pasan en vano, las mujeres cambiamos por segundo, pero quizá más en el interior, te ves al espejo y ahí está, la misma conocida de siempre.

Ayer tenía 25, hoy 35, bueno, no exactamente, si comparamos fotos tengo por seguro que diré, no pues sí que pasaron diez años, y claro que han pasado los años, y no soy la misma, a veces el pensamiento que me aborda es, "lo que daría por haber sabido lo que sé hoy, cuando tenía 25 años..." Pero en serio, por qué añorar el pasado, si realmente es más lo que he ganado, las experiencias de todos estos años me hacen ser yo, hoy.

Y ¿siento que he envejecido? no exactamente.

Recuerdo siendo adolescente a mi mamá platicando de sus compañeros de trabajo diciendo: "es súper joven, tiene treinta y cinco años" y yo diciendo "¿joven? A esa edad ya no puedes referirte a alguien como chavo o muchacho, ya es señor". Pensamiento que evidentemente encuentra una nueva perspectiva al pasar los años, ahora pienso, quizá a los setenta ya me sienta una señora, quizás no.

Hoy puedo decir, que me gusta la persona en la que me he convertido, o la mujer a la que estoy reencontrando, porque a veces siento que al pasar los años, sí, tal vez sumas a la cifra, sumas conocimientos, ganas experiencias, pero son justamente esas experiencias y sabiduría las que te ayudan a restar conceptos, expectativas, y a tirar paredes que te alejaban de quién eres realmente.

O ¿qué piensas tú?


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