LA MAGIA... DE TUS BUENAS ACCIONES

FOTO VÍA JACK AND JILL: SUMMER LIBERAL STUDIES

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¿Te consideras buena persona? Si alguna vez alguien te lo ha preguntado o tú misma lo has hecho, es posible que tu respuesta haya sido “si”, pero, ¿has ido más allá preguntándote por qué te consideras buena persona?

Yo creo que las buenas personas se construyen de buenas acciones. Buenas acciones sin pretensiones, sin intenciones de recibir algo a cambio, sin actuar por conveniencia, por el simple hecho de reconocernos como seres humanos que viviendo en sociedad siempre hay oportunidades para tender la mano a alguien que lo necesita, que ante la vida poniéndonos una prueba que refleje nuestra amabilidad ante otro ser, hemos actuado como dictaba nuestro corazón y hemos respondido realizando un buen acto; que ante alguna tentación de cometer un acto que nos beneficie a nosotros pero que pueda afectar a alguien más, hemos hecho lo “correcto”, lo correcto ante nuestros principios, ante nuestras creencias y ante lo que nuestras acciones repercutirán en nuestra felicidad y la de quienes nos rodean.

Y es que en este mundo donde en ocasiones la negatividad pesa más que el positivismo, o donde las burlas, discriminación, lucha de poder o un sinfín de actos que atentan contra nuestra humanidad y apoyo a nuestro prójimo son más fuertes que cualquier acto compasivo o amoroso; a esa cadena de actos negativos sin darnos cuenta le hemos permitimos ser tan grande que hemos quedado inmersos en ese mundo. Muchas veces se nos hace fácil cerrar los ojos ante los demás, anteponer nuestra felicidad sobre la de cualquiera a costa de lo que sea y de quien sea; sin saber que si actuamos bien podremos tener mayores recompensas, simplemente reflexiona y respóndete ¿cómo te sentiste cuando cediste tu asiento a una mujer embarazadas?, o cuando tendiste tu brazo a un anciano para bajar una escalera, o cuando viste a un niño en la calle y le diste algo de comer, o cuando te hiciste voluntaria de alguna fundación para ayudar a una causa noble, o en aquella situación que sabías que podías lastimar a alguien y no lo hiciste... esos actos nos llenan el corazón, nos inyectan de tranquilidad, de alegría, de armonía con nuestro entorno, nos hacen saber que somos muchos más los “buenos” y que ser bueno no es una cuestión de hoy si y mañana quizás no, sino de nuestras acciones de todos los días, de lo que hacemos a cada instante, de que cualquiera de nuestros actos puede iniciar una cadena de actos positivos que llene de magia nuestra vida y la de quienes la continúen con sus buenas acciones.