MEXICANISMOS 101

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Los mexicanos nos caracterizamos por nuestra forma de hablar pero sobre todo por las expresiones que utilizamos en algunas situaciones, expresiones que es casi imposible traducir en otros idiomas o para quienes también hablan español pero son de otro país, interpretarlas; teniendo así frases de lenguaje popular que solo los mexicanos entendemos (aunque no en todos los casos sepamos cómo surgieron), aquí tienes 10 frases muy mexicanas y su origen:

¡Ya nos cayó el chahuiscle!

Clásico que mientras estamos haciendo algo a escondidas, algo que no queremos que alguien más sepa, de pronto nos sorprenden y decimos: ¡Ya nos cayó el chahuiscle!

La palabra chahuistle viene del náhuatl chahuiztli que significa enfermedad del maíz, de ahí que si al cultivo le salía el hongo que provocaba el chahuiztli se interpretara como una desgracia. Además en el Diccionario de la Real Academia Española chahuiscle refiere a plaga dañina y también indica "caerle el chahuiscle a alguien" como sobrevenirle un mal o una molestia.

¡Sepa la bola!

Cuando no sabemos algo respecto de una situación o algún tema, solemos decir “sepa la bola”, así nos deslindamos de alguna responsabilidad o simplemente negamos saber  de algo, y como si quien supiera del tema fuera “la bola”, jaja. 

Esta frase popular tiene su origen en la Revolución Mexicana, cuando llamaban “la bola” a un grupo de personas de distintos géneros, oficios y clases sociales pero que tenían en común su deseo de que la dictadura de Porfirio Díaz terminara. Así, cuando durante este periodo había saqueos o algún destrozo a quien la gente culpaba era a “la bola”.

¡Ando hecha la mocha!

Cuando andamos súper movidas, de un lado para otro o desplazándonos muy rápido decimos “ando hecha la mocha”.

Para conocer su origen debemos remontarnos a la época en que iniciaban los ferrocarriles en México. Las primeras locomotoras eran grandes y pesadas, y si bien, era una novedad en aquel momento, para funciones dentro de las estaciones no eran tan prácticas porque resultaban lentas; por lo que, posteriormente llegaron locomotoras más pequeñas para realizar estas funciones y como éstas se desplazaban mucho más rápido las comenzaron a llamar “mochas” y así a quien se moviera con rapidez le decían que parecia una “mocha”.

¡Dale vuelo a la hilacha!

Como dice otra frase popular, esta se refiere a hacer algo “hasta que el cuerpo aguante” y sin preocuparnos de las consecuencias, sino simplemente disfrutar al máximo, algunas veces refiriéndonos en un contexto sexual o como decían las abuelitas “andar en malos pasos”.

La palabra hilacha significa pedazo de hilo que se desprende de la tela y que si no se arregla y se sigue desprendiendo puede hacer que todos los hilos se suelten y la tela quede deshilachada.

¡Ya me cargó el payaso!

Si decimos “ya me cargó el payaso” es porque nos referimos a que algo está saliendo mal o nos irá muy mal, o usamos “ya se lo cargó el payaso” cuando una persona murió.

Esta expresión surje del payaso de rodeo, que es una persona que maquillada y con pañuelos de colores distrae al novillo para que no haga daño al vaquero que está en el ruedo, pero también cuando el toro arrastró, golpeó y lastimó a quien lo estaba sorteando y no puede salir solo del ruedo, entra el payaso y literalmente “lo carga el payaso”.

¡Ya me cayó el veinte!

Cuando queremos decir que ya entendimos algo de lo que nos están hablando decimos “ya me cayó el veinte”.

Y esta frase se comenzó a utilizar cuando nuestra moneda era distinta y con poco dinero te alcanzaba para comprar varias cosas. En ese tiempo, existía una moneda de cobre que tenía la efigie de Benito Juárez que era de veinte centavos “los veintes”, la cual te alcanzaba para comprar distintas cosas, pero además era la única que te servía para hablar por teléfono público, y así, cuando ibas a un teléfono público insertabas la moneda en la ranura, marcabas el número, cuando te contestaban la moneda de veinte caía, y ya te escuchaban, así que decían "ya me cayó el veinte" y ya comenzabas a hablar.

Un ojo al gato y otro al garabato

Si estamos atentas de dos o más cosas al mismo tiempo se dice que estamos con un ojo al gato y otro al garabato.

Antes, en las cocinas se utilizaba un instrumento de hierro con una punta que forma un semicículo llamado garabato en el cual se colgaba la carne o embutidos, por lo que, si en casa había un gato, tenían que estar atentos, porque si se descuidaba la atención el gato saltaría para agarrar lo que colgaba del garabato, y por ello, debían estar con un ojo al gato y otro al garabato.

¡Pareces muñequita de sololoy!

¿Tu mamá o abuelita alguna vez te dijeron que parecías muñequita de sololoy? Cuando así nos llamaban era con cariño y por considerarnos hermosas, angelicales y delicadas como las muñecas que tuvieron en su infancia.

Para conocer más a detalle a qué se referían al llamarnos así, habrá qué entender qué es sololoy. En el siglo XIX John Wesley Hyatt inventó un material llamado celuloide (hecho a base de nitrato de celulosa) y dentro de sus usos, fue para la elaboración de juguetes.

Cuando estos juguetes llegaron a México que eran de “celluloid” (en inglés), se mexicanizó el término surgiendo la palabra “sololoy”.

¡A Chuchita la bolsearon!

Cuando alguien nos platica una situación y creemos que es mentira llegamos a decir “a mi no me salgas con que a Chuchita la bolsearon”.

Esta es una de las frases populares que considero más extraña y graciosa, y su origen no es del todo claro, hay una referencia con un par de versiones que hablan de Jesusa, una señora que realizaba labores domésticas en la época de la Colonia. Chuchita dentro de sus actividades tenía que ir al mercado a hacer las compras y cuenta una de las versiones que en una ocasión cuando salió a hacer las compras se cruzó con una persona necesitada y ella le dio todo el dinero; la otra versión indica que en aquella ocasión decidió ir a gastarse todo el dinero en alcohol; y así en ambas versiones, al llegar a la casa de sus patrones sin dinero y sin cosas, ella les dijo que la habían “bolseado”, que es un término usado cuando te asaltan o quitan algo. Y esta situación sucedió varias ocasiones hasta que a Chuchita ya no la mandaron al mercado, sin embargo, ante una posible mentira ya se comenzaba a utilizar la frase de “no me salgas con que a Chuchita la bolsearon”.

¡Aguas! 

Cuando avisamos a alguien que tenga cuidado solemos decir “¡aguas!” o si le pedimos a alguien que nos avise que todo esté bien le decimos “¡échame aguas!”.

Esta exclamación surgió durante la Colonia cuando las casas no contaban con un sistema de drenaje, por lo que, la forma de deshacerse del agua sucia del baño y quehaceres en general era tirándola por el balcón, así que como ya se imaginarán, no era agradable que a alguien le cayera esta agua, por lo que, para prevenir a quien fuera caminando por la calle, utilizaban este grito.

¿Y tú utilizas alguna de estas frases populares? Dinos cuáles usas y si hay algunas otras que no aparezcan, compártenoslas y las incluiremos en próximas publicaciones.