¿AHORRANDO PARA MI RETIRO? - PARTE 1

FOTO VÍA TOYS"R"US

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Yo siempre me he considerado una persona organizada y administrada en mis finanzas, por lo que en mi distribución de ingresos, el apartado para “ahorros” siempre está presente.

Cuando pensaba en ese apartado para ahorros normalmente pensaba en usos de mediano plazo, ya sea para irme de vacaciones, comprar un carro, hacerme de una casa, poner un negocio... pero la verdad es que nunca pensaba en ahorrarlo a largo plazo, para cuando fuera mayor, para cuando a mis 60 años quizás mis posibilidades o ganas de trabajar fueran distintas y ahí pudiera aprovechar ese ahorro.

De pronto, hace justo 4 años, en la empresa donde trabajaba, nos dieron un curso de finanzas personales con la intención de orientarnos y ayudarnos a manejar mejor nuestro dinero y abrir un poco el panorama a que no solo se trata de recibir tu pago quincenal y al instante estar acabando con él porque traes mil deudas o porque tus gastos diarios te rebasan.

Durante esa plática la verdad es que pude reafirmar que no andaba tan perdida y si estaba manejando bien mi dinero (me creo mucho, jaja), sin embargo, posteriormente la persona que nos expuso el tema, tuvo pláticas individuales con todos los que participamos, para darnos mayor asesoría personalizada.

En ese momento consideré que me felicitaría por mi administración, jaja, lo cual así fue, pero dado que este hombre era asesor de ventas de una compañía de seguros, como buen vendedor su intención en esta charla individual era venderme alguno de los servicios que su empresa ofrecía, y tras revisar cómo manejaba mis finanzas llegó a la conclusión de que me podía ofrecer un fondo de ahorro para el retiro con seguro de vida, es decir, que a través de un pago cada seis meses durante 33 años podría contar con un seguro de vida que respaldaría a mis asegurados en caso de que yo muera o que al llegar a mis 60 años de edad me permitiría contar con un monto mensual producto de mis ahorros durante todos estos años. 

Durante la plática quizás mi desconocimiento del tema y de pronto la admiración por la posibilidad de contar con ese tipo de seguro o que este hombre la verdad tiene su speech muy bien estudiado, con la plática previa identifica perfecto por dónde llegarte y sabe convencer (lo que lo hace un buen vendedor), pues ni le pensé tanto y acepté contratar ese servicio.

Hoy tras estos 4 años, debo admitir que muchas veces he pensado que no debí haber aceptado, o que me gustaría cancelarlo o bajar el monto semestral que debo dar, sobre todo lo pienso cuando llega la fecha en que debo pagar, jaja. Y quizás estas negativas vienen a mi cabeza porque finalmente es un dinero que tengo y de pronto estoy enviando a una cuenta que podré usar hasta dentro de 30 años, es decir, no es como que estoy guardando ese dinero bajo el colchón y de pronto un día lo necesito y simplemente lo agarro y uso; o incluso porque llego a pensar que si yo soy tan buena administradora de mis finanzas pude haberlo ahorrado por cuenta propia ahora si creando ese apartadito particular para “mi retiro”, o pensando en la posibilidad de que quizás ni llego a los 60 años y yo guardando dinero para ese momento, jaja...