VIAJANDO DE MOCHILERA...

©blamag ILUSTRACIÓN: ANEIKA PÉREZ

©blamag ILUSTRACIÓN: ANEIKA PÉREZ

¿Alguna vez emprendiste un viaje con mochila en hombros y lista para la aventura?

Yo lo hice hace justo 10 años. En aquel momento tenía 22 años y a pesar de que fue hace mucho tiempo, sigo considerándola una de las mejores experiencias de mi vida, que sin duda ahora que veo en retrospectiva me mueve muchas emociones y sensaciones por lo que fue ese viaje, sus enseñanzas, sus experiencias, sus añoranzas y todo lo vivido.

Cuando ahora me pongo a pensar en mi viaje, cuando mi amiga Tania y yo recordamos lo que juntas vivimos, cuando platico entre amigos de lo que fue, cuando veo algunas fotos de lo vivido o simplemente viene algún buen recuerdo... viene a mi ese deseo de retomar mucho del espíritu de ese viaje, de esa etapa de mi vida y de esos sueños de comerme al mundo; y así como para mi fue una de las mejores experiencias que sin duda se dio en el momento exacto, es que quiero recomendarte que lo hagas al menos una vez en tu vida.

Si has pensado recorrer distintos estados de la República Mexicana, visitar algún país al que siempre has soñado ir pero recorriendo diversos rincones de él, irte al otro lado del mundo de donde te encuentras y recorrer un continente o varios países... si te decides a emprender ese viaje como “mochilera”, te aseguro que lo que vivas será muy distinto a hacer un viaje “tradicional”, así que si estás dispuesta a recorrer muchos kilómetros a pie, a conocer variadas culturas, gran cantidad de gente, paisajes impresionantes, comunicarte en otros idiomas, pero sobre todo alistarte para la aventura, hazlo.

Seguro esta experiencia no será todo color de rosa, encontrarás momentos en que te sientas un tanto perdida en un lugar desconocido, te darás cuenta que quizás lo pensabas más sencillo de lo que sería, creerás que el dinero, los pies y las fuerzas no son suficientes para seguir avanzando, pensarás que alguna nueva experiencia no estaba en tus planes, sentirás que estás al límite de lo posible, sin embargo, todo eso será pasajero, porque siendo tan pequeños en un enorme mundo por descubrir, se retoma energía desde el interior, se nutre el deseo de aventura, se palpitan las ganas de más, esa mochila sobre nuestros hombros que llegó cargada de sueños ahora lo estará de experiencias y aprendizajes, y todo esto hace que te encuentres simplemente frente a ti sabiendo que eres capaz de dar pasos firmes en nuevos territorios, de permitirle a tus ojos ver nuevos amaneceres, de llenar el corazón de nuevas emociones, de guardar todo lo vivido muy dentro de ti para convertirse en impulso de una mejor versión de ti misma, más humana, más valiente, más sensible, más aventurera, más guerrera, más apasionada, más arriesgada, más positiva, más viva.