LA PARTE DE TU CUERPO...

ILUSTRACIÓN: ANEIKA PÉREZ ©blamag

ILUSTRACIÓN: ANEIKA PÉREZ ©blamag

Hace un tiempo cuando contestaba el Chismógrafo de Blá, la pregunta más sencilla me llevó a cuestionamientos más profundos...

"La parte de tu cuerpo que más te gusta". Si hiciéramos una encuesta, apuesto a que la respuesta más frecuente sería "mis ojos" lo que sería casi por reflejo, y si te pones a pensarla es casi como mantenerte en terreno firme, no sonarás "vanidosa o egocéntrica" o cualquier otra cosa. A quién le importa lo que piensen, pero ya sabemos que si algo se nos da es juzgar. 

En fin, en ese momento me puse a pensar en cada parte de mi cuerpo y la única que no recibió un "pero" fueron mis orejas jajaja, y creo que realmente es porque rara vez las veo detenidamente, de hecho no creo haberlo hecho nunca, y como bien dije, si algo se nos da es juzgar, y juzgarnos a nosotras mismas es algo casi innato para las mujeres, y somos las más exigentes; aunque es un hecho también que este afán por juzgarnos y exigirnos, además es alimentado por nuestra sociedad. 

Al ir creciendo los adjetivos más sonados refiriéndose a mi apariencia física, eran cosas como gordita, despeinada, o fachosa,  y aunque los dos últimos realmente no me importaron nunca, quizá el "gordita" me marcó de manera radical, estoy segura de que en el momento en que mi maestra de tercer grado decidió preguntarme "¿qué te pasó? ¡Qué gordita estás!" (supongo que después de unas vacaciones, o quien sabe, quizá pudo ser después de sólo un fin de semana, jajaja) sus palabras causaron algo en mi, (como lo describe este artículo) cuando le agregamos a la ecuación que uso lentes casualmente desde tercer grado, ser la gordita de lentes se convirtió en mi descripción, y digo, vas al espejo y que ves, claro, una gordita de lentes, están diciendo la verdad, eso soy. Y entonces cómo te quitas etiquetas tan arraigadas, no es raro que la percepción de mi apariencia física gire en torno a lo mismo, o incluso que busque siempre lo que está mal en mi cuerpo, tengo un problema de autoestima, jaja ¡qué sorpresa! 

Ahora que la parte positiva del asunto (sí, también eso viene en el chismógrafo, busco lo positivo a todo) es que al momento de recibir mis etiquetas, recibí la de "inteligente", y no sé si realmente fuera cierta, jaja, pero decidí creérmela, y digo, si ya me había creído las negativas, lo más natural sería apropiarme de la positiva, ¿no? Así que mi falta de autoestima física, se compensó con una buena autoestima intelectual, mi deseo por aprender y mi facilidad para hacerlo (seguramente adquiridos a raíz de mi etiqueta) hicieron la vida más fácil en ese aspecto, y aprendí a darme un valor por algo más que mi apariencia física, incluso relegándola a algo casi sin importancia, y digo casi, porque a pesar de que yo llegara a valorarme por muchas más cosas, que desde mi punto de vista eran más importantes, vivimos en una sociedad que se encarga de recordarte tus defectos constantemente, y por más que hagas es muy difícil desmantelar toda la carga negativa que por años ha trabajado en tu contra desde muy adentro. Y a veces incluso escuchar a alguien decirte por años lo hermosa que luces cada día (mi esposo) parece no contrarrestar los veintitantos años de no haberlo escuchado o no haberlo querido escuchar, porque lo explicas como "lo dice porque me ama" como si fuera algo imposible, y no puedas ni recibir halagos.

Al convertirte en mamá, este tema se convierte en algo de real importancia de nuevo, pero esta vez tratando de evitar transmitir las mismas inseguridades que alguien sin darse cuenta te inyectó a ti, te cuestionas como es que has de asumir tu papel de mujer segura y confiada que tu hija necesita ver y sentir para no caer en lo mismo que tú, y no es que yo viva odiando mi cuerpo o algo así, de hecho mi ejercicio de enumerar cada parte de mi cuerpo tratando de ser honesta con mi respuesta fue algo casi cínico e inocente al mismo tiempo, pero también sé que a pesar de sentirme a gusto conmigo hoy en día la mayor parte del tiempo, hay veces en las que sigo juzgando mi apariencia. 

Finalmente mi respuesta terminó siendo la que ya sabemos, ¡mis ojos! Jaja, pero realmente me gustan mis ojos, y supongo que lo que más me gusta es que cuando me miro a los ojos frente al espejo veo mucho más que sólo una parte de mi cuerpo.