¡VIVAN LOS BURPEES!

FOTO VIA AMP FITNESS

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No sé si esté bien decirlo pero llegar tarde tiene sus recompensas. Con niños pequeños que despiertan en la noche es difícil dormir 8 horas seguidas y sobre todo despertarse temprano para llegar a clase de bootcamp a las 6:00 am en punto. Para motivarme, castigarme o hacerme un favor, el coach decidió ponerme 2 burpees por cada minuto que llegara tarde. Y así es, hay días que he llegado a hacer hasta 20 burpees. Poco a poco fui perdiendo el miedo a este ejercicio y ya no sentía pánico cuando el entrenamiento del día implicaba hacer más de uno.

Para quienes no lo sepan, el burpee es un movimiento que abarca todo el cuerpo. De pie, saltas en tu lugar y al caer te pones de cuclillas, llevas las manos al frente y de un salto llevas los pies atrás hasta llegar a la posición de una lagartija y la haces -sosteniendo el cuerpo con la punta de los pies y las palmas de las manos a la altura de los hombros llevas el pecho al suelo-, regresas los pies de un salto a tu pecho hasta quedar en cuclillas otra vez y luego saltas hacia arriba para comenzar de nuevo.

Hoy, el reto era hacer 100 burpees, empezando por una serie de 40, luego correr 1 kilómetro, otra serie de 30, otro kilómetro, 20 más, un kilómetro y por último 10. Me siento orgullosa de lo que he logrado, fui la primera en terminar. Mis colegas me apoyaron en los últimos minutos en los que me sentía agotada, pero al escuchar su emoción seguí adelante justo para acabar en el mismo tiempo que Hans había hecho a las 5 am: 22 minutos. Hablando con mis compañeros de cómo lo había logrado, llegamos a la conclusión de que el hacer diario unos cuantos burpees me había ayudado a mejorar la técnica, a hacerlos más rápido y sobre todo a perderles el miedo. Así como todo, enfrentando el reto y haciendo un burpee a la vez.