33

©blamag

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El 33 para mi siempre ha simbolizado un número poderoso, el 3 como un número mágico y de buena suerte que escrito dos veces crea un completo equilibrio; además el saber desde chica que Jesús murió a los 33 años me creó una idea que siempre estuvo presente en mi cabeza de que cuando yo llegara a esa edad algo “importante” sucedería en mi vida.

Y ahora que hace unos díás llegué a mis 33 años de edad, por azares del destino, caminos que Dios ha puesto en mi vida o simplemente decisiones propias, es que me encuentro en una etapa un tanto compleja, otro tanto incierta y otro tanto vista como un renacer, pues aunque cuando era joven creí que llegar a esta edad era estar en una etapa de madurez personal, equilibrio emocional y desarrollo integral y todo lo que estas palabras podrían implicar... logros profesionales, una familia formada, muchos nuevos lugares conquistados y la consecución de esto en una vida tranquila y en plenitud, me doy cuenta que estaba un poco errada en mis predicciones, jaja, y no como algo malo, simplemente como algo diferente.

Yo suelo ser una mujer medio intensa, si me cruzas en la calle, si conversamos un momento o estás en mi vida, creerás que siempre traigo una sonrisa, me mantengo tranquila o veo la vida positiva, pero también soy una mujer muchas veces deprimida, otras tantas frustrada, otras me paso de chillona y otras necesitada de simplemente sacar lo que traigo por ahí guardado para retomar aire. Y así, justo antes de cumplir años traía un gran nudo de sensaciones y emociones que me conflictuaban mentalmente con lo que soy, lo que quiero ser, donde estoy y donde quiero estar, y de repente me sentía viendo todo hacia el lado negativo, complicado, triste o difícil... hasta que de pronto platicando con un par de amigos me di cuenta que todos traemos historias guardadas que quizás nos duelen, que quizás no nos sentimos confiados de contar a otros, que quizás nos hacen sentir abrumados o sin salida, pero que al final no habrá nada mejor que sacarlas, llorarlas, gritarlas y hacerlas motor de algo nuevo y grandioso, y es así como en mi transición de pronto sintiéndome en el hoyo y sin manos que me sacaran o yo misma sabiendo salir, me han caído algunos veintes que mostrándose como lecciones de vida de otros me hacen sentir un gran deseo de hacer que todo este nuevo año esté lleno de cosas importantes en mi vida.

Así surgió para mi la idea de una resurrección o de una nueva etapa donde lo vivido en el pasado queda como aprendizajes para hoy retomar fuerza desde dentro, desde quienes amo y lo que amo; donde la gente que llegó y permanece será un impulso y buscaré siga permaneciendo; donde estar abierta a nuevos lugares, nuevas personas y nuevas experiencias me hará ver todo con nuevos ojos, y donde después de haber visto lo que creía eran algunas nubes negras darme cuenta que hay muchas más nubes de colores y por las cuales sonreír y agradecer, que la tristeza es temporal si así uno lo elige, y que habiendo tantos y tantos ejemplos en el mundo de seres que nos demuestran lo valiente, fuerte y poderoso que uno puede ser ante la adversidad y ante la fortuna, la mejor forma de mostrarles admiración y respeto es tomando su ejemplo.

Así es como tras toda pequeña o gran tempestad comienza la calma, y comienzo este nuevo año decidida a ser agua y dejar que todo fluya; ser magia y dejar que todo se transforme; estoy lista para colocar un mapa del mundo en algún espacio de mi casa,  comenzar a puntear los lugares que quiero visitar y trazar con planes esas nuevas rutas; deseo no preocuparme por tener “la vida de mis sueños” y simplemente comenzar a construir con realidades la mejor vida para mi; en lo profesional estar preparada para que nada me agobie o frustre y en cambio hacer simplemente lo que sé, lo que soy capaz y lo que quiero, manteniéndome como hasta ahora firme incluso en decisiones drásticas que otros no comprendan o arriesgando el todo por el todo para alcanzar lo que deseo, porque estar en una zona de confort nunca será para mi la opción; quiero poner en marcha muchos sueños que me permitan ayudar, estar, sanar y alegrar a otros, y aunque los caminos son tantos... cáncer y otras miles de enfermedades, autismo, pobreza, desnutrición, mejorar el medio ambiente y más... y aún no sé muy bien hasta donde me den las manos, elijo sea el momento de empezar ya y dar todo lo que esté en mi. 

También sin duda, deseo rodearme de gente positiva, de gente que sume y sólo cree sonrisas, a saber agradecer presencias a mi costado, presencias a la distancia e incluso ausencias; a sostenerme de mis raíces; a seguir disfrutando la soledad y la compañía; a recordar que los días están para exprimirse al máximo; a dedicarme a mi, agradecerle a cada parte de mi cuerpo su existir, amarme y cuidarme; a construir nuevos hábitos o retomar algunos otros, a recordar aquello que me hace feliz y hacerlo; a alimentar a mi cuerpo y nutrir a mi alma, a conservar siempre el asombro de mi niña interior, a no conformarme, no esperarme, no olvidarme, no arrepentirme; a retomar un camino donde yo soy el eje y el estar bien en cuerpo, alma y mente me hará estar bien con todo lo que me rodea, donde sé que habrá momentos en que nuevamente pierda el equilibrio y también eso es parte de la vida, pero reagrupando fuerzas dentro de mi y tomando los lazos de quienes me hacen fuerte tendré para retomar el rumbo; a visitar lo inimaginable a través de un libro, una pantalla o palpándolo en la vida real; a escribir nuevas historias, nuevas enseñanzas o nuevas palabras y experiencias que a otros sirvan; a reír a carcajadas, a mantener inquebrantable mi fe, a escuchar, hablar y aprender de los demás; a no querer siempre tener todo bajo control y dejar que la vida me sorprenda; a llenarme de aventuras porque nunca es tarde para comenzar algo nuevo o emprender un nuevo viaje; a decir lo que pienso, a disfrutar de los pequeños placeres de la vida; a disfrutar el viaje; a sentir hasta el límite, a dar hasta entregarlo todo, a siempre decir “gracias”, a no guardar nada para después,  a amar hasta la locura; a vivir de instantes y saber atesorarlos.

Así inicio mis 33 años... planteando en esta lista muchos retos; y quizás el camino no sea tan sencillo como escribirlo, pero tengo claro que si todo esto se mantiene dentro de mi y vivo con base en estos sueños y deseos, la felicidad estará presente a cada instante y yo estaré ante la mejor versión de mi misma dando todo en esta vida, y así éste se convertirá en un gran año.


Arianna33, edad, mujer, SER3 Comments