FRENTE A MIS EMOCIONES

©blamag ILUSTRACIÓN: ANEIKA PÉREZ

©blamag ILUSTRACIÓN: ANEIKA PÉREZ

Hace poco más de un año ¡perdí la inspiración!

Cuando Aneika y yo iniciamos Blá, se convirtió para mi en un espacio para expresar mis emociones, de desahogo de todo tipo de sentimientos, de poder interiorizar para encontrar lo que me gusta, lo que me inspira, lo que siento y así compartirlo con ustedes. 

Yo soy una persona siempre movida por mis emociones, y si bien creo que con el paso de los años he ido trabajando en adquirir mayor inteligencia emocional, el cómo me siento emocionalmente sigue influyendo de forma importante en mis acciones, y más si se trata de expresarme, porque cuando me expreso, cuando hablo, cuando escribo, si llevo una fuerte carga emocional, con facilidad pueden llegar las lágrimas, los sentimientos yemociones a flor de piel, poniéndome en una posición vulnerable. 

Desde hace año y medio me encuentro soltera, tras haber pasado casi 10 años en pareja, en realidad fueron dos parejas distintas y entre una y otra relación un tiempo soltera de 4 meses; entonces se podría decir que llevaba una década “con alguien”, y de pronto, por elección propia decidí poner fin a mi última relación, teniendo en mente que era la mejor decisión y que ahora se trataba de trabajar en la mejor relación que debo tener en esta vida que es la relación conmigo misma.

Siendo una decisión que yo tomé, creí que todo lo que vendría sería positivo para mí, que el trabajo de introspección que implicaría seguir mi camino estando solo conmigo misma sería muy enriquecedor y lleno de alegrías en el camino. Tras este tiempo, no puedo decir que sea del todo malo, sin embargo, si ha sido duro, si he tenido altibajos, si he tenido momentos positivos de paz y felicidad, pero también muchos tantos de incertidumbre, llanto, frustraciones, dolor, tristeza, inseguridad; y es así como, sin darme cuenta, este camino me llevó a perder la inspiración.

Y la inspiración no es que la haya perdido por no tener pareja, sino que al momento de tomar esa decisión y querer continuar mi vida solo conmigo misma, retomar viejos gustos o hábitos, reencontrar o descubrir nuevos sueños y proyectos, analizar mi interior para saber hacia dónde quería dar nuevos pasos, ésto se combinó con experiencias inesperadas, algunas tristes, otras frustrantes, otras que me hicieron dudar hasta de mí misma, y fue así como con la intención de querer que todo fuera positivo, bloquee buena parte de mis emociones para no permitirme flaquear,  y aunque la soledad se convirtió en mi mejor compañera y ahí cuando estaba por estallar me permitía en ocasiones llorar, dudar, pensar... en público no era así, entonces al querer expresarme ante ustedes escribiendo algo de mi sentir las palabras no fluían, de repente no sabía por dónde comenzar, en ocasiones eran tantas las ideas que se agolpaban en mi cabeza que elegía “mejor escribo en otro momento donde tenga mayor claridad...” y fue así que para tener listo algún nuevo post me llevé mucho más tiempo del esperado, que los temas que quería compartir contigo sólo se acumularon en una lista infinita de pendientes, y así, tras más de un año, me cayó el veinte que este tiempo de cierta forma como dijera la película “Click”, una parte de mi vida la viví en piloto automático, porque era más sencillo, menos doloroso y más llevadero no sentirme vulnerable, no exponer mis sentimientos, no hacer frente a mis emociones y dejar que la vida siguiera su curso y me llevara por donde eligiera.

Hace unos días, en la Ciudad de México nos enfrentamos a un evento de la naturaleza que movió todo en nuestro entorno, pero que también movió nuestro interior, ante un sismo de los más fuertes que hemos vivido, mi ser se llenó de emociones, por mi cabeza pasaban miles de pensamientos, mi corazón no dejaba de sentir y es así como queriendo expresar todo eso guardado ante este sismo y compartir con ustedes lo que pasaba en mí y que seguro pasó por muchos mexicanos, fue que me di cuenta que las palabras seguían sin salir, que quizás me llevaría semanas tener un post donde te compartiera qué pasó en mi país, qué pasó con mi gente, qué pasó en mi... y en ese momento es que decidí poner fin a la tregua que había puesto a hacer frente a mis emociones, he pasado varios días por momentos pensando en todo este año, en todo por lo que he pasado, porque el fin de mi relación de pareja fue simplemente el inicio de muchas otras cosas que han sucedido y que han removido mucho en mi interior, y en lo que no había querido pensar mucho ni de fondo para no sentirme débil, pero que sin saberlo no me estaba dejando cerrar ciclos adecuadamente, me estaba haciendo vivir aún más carente de amor propio, no me estaba dejando ser yo, no me estaba dejando concentrar en mi, en empoderarme, en fortalecerme y hoy ser mejor que ayer, mejor que hace un año, mejor que hace diez.

Sé que el camino de soltar apegos, de vivir en transición hasta retomar mi propio rumbo puede ser largo, yo que todo lo pienso miles de veces, que mi cabeza va y viene infinitamente con cualquier acontecimiento, que de repente tiendo a clavar mis pensamientos en lo malo, en lo que me frustra, en lo que me deprime, que para bien o para mal pongo por delante el corazón, sé que el proceso de sanar interiormente de algunas cosas que he vivido no lo lograré de un momento a otro, pero hoy sí sé que quiero volver a ser yo en plenitud, sé que quiero ser feliz, sé que quiero dar amor a mi alrededor, sé que quiero compartir mucho contigo y es así como hoy elijo que aunque seguro llevará una carga intensa haré frente a mis emociones.

Y te cuento todo esto, porque deseo que si alguna ocasión te has sentido como yo, por las mismas o distintas circunstancias, quiero que sepas que al final todo está en nosotras mismas, que seamos pacientes para con sabiduría y sobre todo amor propio saber salir adelante, que seamos capaces de hacer frente a lo que sentimos, a lo que nos está haciendo bien pero también a lo que nos está haciendo mal, que está bien sentirnos débiles solo si eso nos hará tomar más fuerza e impulso para ser mejores, que hagamos frente a todo lo que se nos presenta, que que sepamos que nosotras somos nuestra mejor compañía y por ello debemos estar bien interiormente para transmitir en esplendor toda nuestra luz.