2017... LA PRIMERA VEZ

©blamag ILUSTRACIÓN: ANEIKA PÉREZ

©blamag ILUSTRACIÓN: ANEIKA PÉREZ

El 2017 se acabó hace ya varios días, y no me había dado la oportunidad de despedirle,  agradecerle, cerrarlo y dar paso a lo que viene. 

Personalmente, lo definiría como “un año distinto”, y no porque pueda calificarlo como bueno, malo, el mejor o el peor de mi vida, simplemente tuvo contrastes que lo hacen así, diferente, único, lleno de lecturas por hacer, una vez que ya pasó.

Cuando pensaba con qué palabras despedirlo, comencé a analizarlo y llegué a una conclusión que me pareció interesante, ya que si bien tiendo a ser media pesimista, suelo pensar que las cosas no salieron como esperaba, que pude haber hecho más o algo distinto para sentirme plena, de pronto ya al ver en retrospectiva el año, me di cuenta que este año tuvo momentos positivos, a diferencia de anteriores donde quería que ya terminaran, este no fue así, y de lo más destacado es que durante este año tuve varias “primeras veces”, es decir, una serie de nuevas experiencias marcaron mi año, algunas increíbles, otras no tanto, pero que todas forman parte de esos nuevos aprendizajes, nuevas rutas, nuevas emociones y nuevos sueños de los que la vida se va formando.

En nuestra entrevista de la sección “Mujeres” hay una pregunta que dice “Resume en una palabra el sentido de la vida” y en aquel momento cuando la definimos, al responderla en mi mente lo primero que pensé fue “aprendizaje”, porque sin duda creo que los seres humanos estamos aquí para nutrirnos de aprendizaje, de nuevas experiencias que nos lleven a conocer y crecer, y si bien esa es mi respuesta y creencia, en el fondo no había prestado tanta atención a si estoy viviendo mi vida bajo el sentido que creo ésta debe tener, hasta ahora que identifiqué que este 2017 para mi fue de muchos aprendizajes y ahora que lo viví, analicé y estamos arrancando un nuevo año, buscaré este 2018 replicar o de hecho, incluso superarle en aprendizajes, en primeras veces que me lleven a lo desconocido, a lo sorprendente y a mantenerme en evolución.

Este año, fue la primera vez que cree diversas listas de lo que quería crear,  poniendo en claro los objetivos que quería lograr, fue que lo definí como mi momento de crear, quizás algunos objetivos si los lograría el mismo año, algunos otros me llevarían más tiempo pero debía empezar ahora y otros simplemente debía comenzar a visualizarlos. Así establecí una lista para fortalecerme, una para disfrutar, otra para explorar y una más para dar. Creo que el haberlas creado me permitió que este 2017 tuviera nuevas experiencias, porque si bien al revisarlas me doy cuenta que me faltó muchísimo, también siento que me sirvieron para motivarme a hacer cosas nuevas, y además me hacen hoy sentir inspirada para seguir con ellas este año, cumpliendo lo que aún sigue ahí, así como haciéndolas crecer y por ende planteándome nuevos objetivos.

Este año, una “primera vez” positiva fue que conocí Houston, una ciudad de Estados Unidos que no conocía, pero donde lo más valioso de este viaje fue hacerlo con mi familia, con mis papás, mi hermana, cuñado y sobrinos, siendo así también la primera vez que todos nosotros salíamos juntos de vacaciones.

Este viaje trajo consigo una de las primeras veces que tenía en mi lista para disfrutar que era ir a la NASA, una experiencia que honestamente si había pasado por mi cabeza desde chica y la cual nunca pensé que se diera, pero que tras una ilusión de mi sobrina hicimos todos juntos realidad y disfruté mucho.

También este año fue la primera vez que viajé a New York, una ciudad que seguro está en la lista de las más visitadas, porque es impresionante la cantidad de gente en sus calles, pero que yo particularmente aunque sí me daban ganas de conocerla, no la ponía en los primeros lugares de la lista, hasta que el deseo de mi mamá por conocerla, hizo que me motivara a ir, y así, se convirtió en un extraordinario viaje, el primer viaje de vacaciones que hago con mis papás, solo ellos y yo, porque si bien de chica salíamos de vacaciones mis papás, mi hermana y yo; o ahora que mi hermana vive en Estados Unidos hemos viajado a visitarla, este viaje se trataba de unas vacaciones de los tres y a otro país, entonces esta primera vez me hizo sentir contenta de hacer que un sueño de mi mamá se hiciera realidad y además conocí una ciudad que sin duda quiero volver a visitar. 

Este mismo viaje me trajo otras primeras veces de mi lista para disfrutar, ver por primera vez un musical de Broadway y entrar por primera vez a un estadio de basquetbol de la NBA (aún me debo el entrar a un partido, pero espero hacerlo este año).

También este año otra de las actividades que realicé por primera vez fue participar en una carrera de 5 kilómetros, lo cual estaba en mi lista para fortalecerme, y a la vez en mi lista para dar porque se trató de una carrera con fines altruistas, bueno, en realidad participé en dos carreras, lo cual hoy en día que “está de moda” correr, quizás parezca nada, pero para mí que correr no es la actividad física que mejor se me da, este pequeño logro me hace sentir bien, ya que para mí lo más importante se trataba de hacer algo que sale de mi zona de confort por un buen fin, la primer carrera fue para “Aquí nadie se rinde” y la otra, “Corre por los saharahuis”, ambas carreras por causas tan distintas como de gran valor para dar un poquito a otros.

También por primera vez, las fiestas de fin de año las pasé en México con mi familia completa, es decir, la visita de mi hermana con mi cuñado y mis tres sobrinos en estas fechas hizo que tras años complicados y de lejanía, por fin pudieran ellos cinco estar aquí, lo cual en esta época llena el corazón de forma increíble, y además hizo que iniciáramos el 2018 con una nueva primera vez, porque nunca el primer día del año lo había pasado de vacaciones, y el 1 de enero ellos cinco, mis papás y yo hicimos un viaje para que mis sobrinos por primera vez fueran a una playa y en México, entonces es un plus que hizo que este nuevo año iniciara con el pie derecho en nuevas experiencias.

Pasando a los tragos no tan felices, hubo otras primeras veces complicadas o de esas que bajonean, pero que sin duda deben traer un aprendizaje.

Una de ellas, a nivel emocional es que por primera vez un hombre me “bateó” y pude darme cuenta de que aquel “gracias, pero no gracias” que en varias ocasiones llegué a decir pensando que no dolía, duele; y son de estas situaciones que debemos saber soltar, agarrarnos fuertemente de nosotras mismas y seguir adelante. Pues al final del día, todos los sentimientos se transforman, así que agradezcamos y cerremos ciclos, transformando estas experiencias a través de sentimientos positivos.

Otras de mis primeras veces no tan gratas fue que este año me asaltaron con pistola en mano. Una experiencia que viviendo en CDMX lamentablemente tiene altas probabilidades de suceder, pero que a mi llegó hasta estas alturas de mi vida, y para ser franca me hizo sentir por primera vez completamente vulnerable, llegó en un momento donde emocionalmente no me encontraba muy bien y aunque fue muy complicado, sé que llegó por una razón, para convertirse en esa llamada de atención que me decía “Ari, sigue con tu vida, no desgastes tu energía en lo que no te está transformando positivamente, que no te está haciendo crecer. Aprende a soltar, a dejar ir. Recuerda que la fuerza que necesitas está en tu interior, fortalece tu amor propio y nada de lo que suceda en tu exterior tendrá la capacidad de dañarte”. Con ese asalto se llevaron diversas cosas materiales, y recordé una frase de la película Fight club: “It’s only after we’ve lost everything that we’re free to do anything”. De repente creo que si es necesario perderlo todo, literal o metafóricamente hablando, para recordar que somos libres de hacer lo que deseamos. 

En mi lista para fortalecerme, que definí al inicio del año pasado estaba llegar a mi “peso ideal”, y sabes qué, por primera vez en mi vida alcancé el peso que hoy tengo, un peso que dista muchísimo de mi peso ideal, que en realidad es lo opuesto, nunca había pesado esta cantidad de kilos, entonces para ser franca, por momentos si me ha deprimido, porque ni cuenta me di de cómo llegué a este peso, porque en ocasiones me he frustrado por sentirme inconforme con la versión de mi que hoy tengo, porque como ya te dije antes, dejé que mi energía se fuera a cosas que no me estaban llenando, me olvidé de mi misma y ésta es simplemente una de las tantas consecuencias, entonces el haber llegado por primera vez a este peso me dejó la enseñanza de que por nada ni nadie en el mundo debo olvidarme de mi, que la forma en que me alimento es como doy gracias a mi cuerpo, que ejercitar el cuerpo es darle la fuerza necesaria para avanzar, y que como me nutro en cuerpo y alma es como me fortalezco para ser siempre mejor que ayer, entonces estoy tratando de no obsesionarme con el peso que hoy tengo y he empezado el año con la mentalidad de cambiar mis hábitos y ocuparme de la persona más importante en mi vida, yo misma, espero así que al final del 2018 pueda decir que por me encuentro ante la mejor versión de Ari tanto en exterior como interior.

También tristemente este 2017 trajo mi primera vez que desde que creamos Blá pasé meses “sin inspiración”. En el último año ha sido complicado para mi retomar inspiración, creo que por una combinación de situaciones, entre ellas aún el proceso de superar mi última relación, por lo que significaba haber estado varios años en pareja, junto con ciertas cosas en mi trabajo en las que depositaba demasiada energía y no para bien, y después el hecho de ilusionarme con otra persona y que no fuera recíproco, y entonces eso me ha tenido en todo este tiempo carente de inspiración, queriendo hacer frente a mis emociones pero de repente sin lograrlo, porque si bien en mi cabeza rondan miles de ideas, miles de experiencias o sentimientos que quisiera compartir contigo, cuando me siento frente a mi computadora simplemente las palabras no salen, o salen por todos lados que no logro darles forma, orden y sentido, entonces el año pasado me quedé atrapada iniciando muchos posts que nunca concreté y así pasaron los meses sin las palabras. Este año, aunque lo he arrancado igual, ahora estoy escribiendo esto para que este ciclo de sequía se cierre y dar paso a abrirme de nuevo contigo y conmigo, para compartir, expresar, darte un poco de mi y que si llega a ti, te deje algo, una sonrisa, un motivo o una enseñanza.

Quizás estas "primeras veces" que te cuento no sean tan trascendentales para ti, pero simplemente me encantaría que esto que te conté te motive a pensar cuándo fue la última vez que hiciste algo por primera vez, porque yo, este 2017 me di cuenta que la vida se trata de eso... de aprendizajes, de que cada año esté lleno de infinitas “primeras veces”, de hacer algo nuevo, distinto y enriquecedor cada que se pueda, de retarte y atreverte a hacer lo que nunca has hecho, de que aunque haya “primeras veces” complicadas o tristes, todas ellas también traen aprendizaje, que aportará a tu vida y te permitirá vivir con menos miedos y más alegrías. Te deseo un extraordinario 2018!