LA BOLITA

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Ahí estaba, era muy perceptible, se movía y si sacaba el pecho se veía claramente… Yo pude tocarla perfectamente y siempre me pregunté ¿cómo pudo aparecer algo así, tan rápido en mi cuerpo? Antes no estaba y ese antes no tenía mucho.

Solía revisarme periódicamente mientras me bañaba y aquel día pude descubrir que en el seno derecho tenía una pequeña pelotita que se movía e hizo que mi corazón latiera bombeando terror por un mal presentimiento. Una bolita como siempre la he llamado, una bolita que me hizo saltar de inmediato con mi ginecólogo, una bolita que me hizo pasar por muchos procesos, una bolita que creció y que me dictó la sentencia de tener CÁNCER DE MAMA. Una bolita que tenía nombre y apellido: CARCINOMA DUCTUAL INFILTRANTE GRADO 3 TRIPLE NEGATIVO.

HISTORIA CLÍNICA

Ya estaba en el camino, no había marcha atrás, tenía cáncer y mi cabeza no alcanzaba a comprender el cómo esto había sucedido, yo podría jurar que mi historia clínica no era la de una persona que pudiera ser propensa a tener esta enfermedad que paraliza desde que se piensa.

En los primeros pasos del proceso me sentía sarcástica, pues siempre he llevado una vida que considero sana: alimentación y deporte, por educación y por gusto, desde que recuerdo; así que le decía a mi hermana que se escucharía mucho mejor si a cada pregunta yo respondiera cosas un poco más ad hoc como “no muevo un dedo, llevo una vida sedentaria y por cierto me alimento muy mal“, más la realidad era otra y algunas noches aunque no reclamé jamás, si llegué a pensar ¿de que me había servido esa vida? Muy rápido supe para qué.

Mi historia clínica me daría la fuerza para salir avante en cada una de las pruebas, pero ahora redoblaría los esfuerzos y lo aprendido. Esa historia clínica de la que muchos se burlan pues en varias ocasiones escuché comentarios como “pero ya ves, tú que te cuidas tanto y haces ejercicio y mira” y sí, el cáncer no hace una selección, sin embargo, uno puede llevar consigo a la batalla las herramientas que le darán la ventaja de ganar, de llegar a la meta, de alcanzar la cima de la mejor manera.

SIN DISTINCIONES

El tiempo pasó, para ser exactos 1 año 4 meses desde la detección oportuna del cáncer de mama, una mastectomía radical del seno derecho y 16 quimioterapias, pero gracias a las acciones rápidas, una batalla que se pudo luchar saliendo victoriosa.  Pero mis sentidos se alertaron y me alarma ver como cada día hay más casos de CÁNCER DE MAMA.

Madres, hermanas, hijas, esposas, profesionistas, amigas, abuelas… mujeres que tienen un futuro por delante o que ya han recorrido una vida, pero que tienen aún mucho que compartir, no hay distinción, el cáncer llega sin mandarte un aviso previo para prepararte y recibirlo, el cáncer no hace distinciones.

La vida, la evolución que ha tenido el mundo, las prisas, el estrés, factores que han hecho que esta enfermedad no tenga límites y siga a diestra y siniestra dando golpes bajos.  

VIDA VIVA

Ahora comprendo más, todas aquellas acciones que se llevan a cabo en el mundo entero para luchar contra el cáncer, inversiones para seguir estudiando su comportamiento, asociaciones civiles, así como campañas interminables de prevención, pues sería maravilloso frenarte CÁNCER, dejar de saber que invades cuerpos de mujeres por doquier.

Por eso a ti que hoy me lees, te invito a vivir, a tener una vida viva, una vida que te dé lo necesario para enfrentar cualquier batalla, una vida llena de oxígeno, de darte un espacio para hacer ejercicio, de dosis de buena alimentación, de cambios que suenan difíciles pero que te darán fuerza, te evitarán riesgos; una vida viva en la que hagas lo que te apasiona siempre y cuando te quede tiempo para compartir, para reír, para descansar, para dejar el estrés en una sala de espera, en la que jamás lo llamarán para entrar en tu templo sagrado, ese templo que es tu cuerpo. Una vida en la que cuides lo que más amas, una vida en la que no dejes jamás de ir al ginecólogo por falta de tiempo, en la que aprendas a conocerte físicamente, tanto como para reconocer algo, algo que no debe estar, algo que aparece de repente.

Porque el cáncer de mama no sabe con quién se mete, somos mujeres y así ¡lo venceremos!

UN ABRAZO DE CORAZÓN A CORAZÓN

POR USTEDES, GRETA, ROSARITO, KARI, MARÍA JOSÉ, LUPITA, ROBERT Y LAS MUCHAS MUJERES QUE ESTÁN LUCHANDO CONTRA EL CÁNCER DE MAMA.


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GABY RAMOS MONZÓN

Tengo 42 años, psicóloga de profesión y organizadora profesional de eventos. Madre de una niña de casi tres, esposa, hermana, hija, amiga. Amo la naturaleza, las caminatas y salidas al campo, la montaña y los nuevos horizontes que me saquen de la rutina.
Sobreviviente al cáncer de mama; actualmente bajo una revisión cercana por dos años, después de haber terminado mi tratamiento.

Desde que enfermé de cáncer y me adentré más al tema de la salud y la buena alimentación, me acerqué mucho al consumo de productos orgánicos, a la venta de algunos y elaboración de otros; ahora estoy en el proceso de crear mi propia marca.
Me gusta escribir, me da libertad y me encanta poder hacerlo cada vez que puedo. He iniciado un blog en el que pretendo compartir mi experiencia de vida en el tema del cáncer, además de acercarme a todas aquellas mujeres que están en la lucha o en un proceso de detección de la enfermedad. 

@actitudgaby