35 AÑOS, ¿Y AHORA?

©blamag

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Hace más de dos meses cumplí 35 años, y desde que llegó ese día quería escribir al respecto, sin embargo, no tenía muy claro qué decir, me encontraba llena de pensamientos y emociones, pero sin la capacidad de darles orden, ya que unos días antes de mi cumpleaños las cosas comenzaron a ponerse extrañas y no han parado de suceder situaciones que me han hecho cuestionarme muchísimo acerca de la vida, sin embargo, aquí estoy hoy intentando dejar fluir lo que pienso, lo que siento y lo que quiero compartirte.

Empezaré por lo mejor, este último año ha tenido mucho para recordar. En uno de mis temas favoritos, los viajes, considero que fue un gran año, agregué en mi lista de ciudades conocidas a Nueva York, Moscú, Saransk, Nizhny Novgorod, San Petersburgo, Samara, Pisa y Barcelona. Experiencias de todo tipo, viajé con mis papás, con mis primos, sola... muchos aprendizajes, sueños cumplidos, momentos complicados, pero muchísimos más momentos inolvidables. Sin duda, viajar para mi representa de las experiencias más valiosas de vida.

En lo profesional, aunque suelo nunca estar satisfecha o sintiéndome plena en este ámbito, fue un buen año, enfrenté retos importantes, estoy en una empresa que desearía crezca y se fortalezca, soy la más joven del grupo de líderes, lo cual me hace creer que tengo la capacidad para lograr lo que quiera, aunque en contraste, hay muchos momentos donde siento que aún no logro sentirme consolidada, en fin, soy un ser humano raro y complejo en temas de satisfacción profesional, pero ahí sigo en pie, y deseando poder trascender en mis proyectos personales, los cuales tristemente este año si dejé de lado, pero nunca es tarde para retomar.

Y ahora, en los momentos que me sacaron de balance, se encontraron un par de episodios de esos donde te cuestionas porque eres tan transparente, las emociones siempre las traes a flor de piel, entregas por completo el corazón y resultas lastimada. Por un lado, en lo laboral, mientras yo creía estar conformando un equipo sólido, unido, lleno de cariño y respaldo mutuo, resultó que no era así, que no todo lo que se ve de frente es real, y eso simplemente dolió.

Y por el otro, algo que aligeró la mayor parte de mi año fue reencontrarme con el amor, sentir a mi corazón contento. Desde mi última relación formal habían pasado ya más de un par de años, en donde me había sentido bien estando sola, donde recordé lo bien que se siente disfrutar de mi, de lo que me gusta hacer, de mi tiempo, de mi espacio y en donde creí que ya estaba bien, que no faltaba nada, que no quería “complicarme la vida” enamorándome nuevamente, y como todas esas veces donde uno cree que no habrá nada que le saque de balance, zas, llegó alguien que hizo a mis creencias de “soledad perfecta” poner en duda, que vino a romper con todo lo que creía tener bajo control. No, la historia no termina bien, terminé con el corazón roto, para ser franca también algo perdida la confianza en mi misma, ni qué decir de mi amor propio, y encontrándome con un proceso que era desconocido para mí, y por ende, aunque había días donde buscaba inyectar positivismo a tope, había otros donde las lágrimas no dejaban de brotar por todo y por nada. Pero ya les contaré de esto después, porque hay mucho que les quiero compartir de las lecciones que obtuve de todo esto; y la buena noticia, hoy me siento mucho más fortalecida, agradecida, tranquila y entusiasmada por lo que viene.

Cumplir treinta y cinco ha sido impactante para mí, no es que lo sufra porque siento que “ya estoy vieja” o que opuestamente me sienta “todopoderosa”, en realidad me siento rarísima de decir que tengo 35 años, no me creo que tengo esa edad; quizás porque muchas veces me han dicho que me veo más joven, quizás porque siento que aún me falta mucho por vivir, quizás simplemente la vida se me ha ido en un suspiro.

Recuerdo cuando era pequeña y escuchaba de gente que tenía esta edad y lo veía tan lejano, sin embargo, si me imaginaba, me pensaba casada, con hijos, siendo una profesional exitosa, con muchos sueños cumplidos y muchos más aún por cumplir. Y de pronto, ya estoy aquí, miro hacia los lados, miro a mi interior, y no encuentro mucho de eso que alguna vez imaginé.

Y no, no es que la vida que hoy tengo sea mala porque no va acorde a como me soñé, solo me hace reflexionar, con una sensación de que esta vida en muchas ocasiones la he llevado de forma incompleta. Siempre he creído que soy de las personas que lucha por sus sueños y trabaja en ellos hasta conseguirlos, así es que hoy puedo decir que he conocido diversas ciudades, que he amado, que he disfrutado, que tengo una buena vida, que me hice de una casa (si, aunque la seguiré pagando hasta mi muerte, jaja), que tengo trabajo y salud, que paso a paso voy cumpliendo mi “bucket list”, que sé que tengo a mi familia cerca o lejos físicamente pero siempre en mi corazón; sin embargo, por otro lado, hoy que analizaba porque estoy donde estoy, me di cuenta que en muchos momentos de mi vida no me he entregado por completo, he permitido que el día a día me lleve por donde quiera, que fácilmente me desvío de mis planes por dar paso al miedo, al ocio, al conformismo o a anteponer la felicidad de otros a la mía; y entonces si bien he logrado mucho, me he quedado corta en muchos otros sueños. Además le he dado demasiado poder y energía a cuestiones no tan trascendentales en donde ha ganado mi ego, o donde me sentía tan vulnerable, incapaz o insuficiente, o simplemente prefería esconderme o quedar atorada en mis emociones para no dar paso a dejar ir todo eso, fluir, aprender y crecer; el ejemplo quizás más claro de esto son aquellas dos experiencias que hace un momento te platiqué de cómo cerré mi año.

Por ello, ahora veo la llegada de mi cumpleaños como un punto de partida. Durante los dos últimos meses las aguas se han removido mucho emocionalmente y hace unos días viví la pérdida de alguien muy importante en estos 35 años. Esta pérdida me llevó al tope de mis emociones y pensamientos, si, minimizó mucho de lo otro a lo que le estaba dando demasiada importancia, pero también me hizo ponerme aún más reflexiva, y es así como hoy visualizo que en la vida existen ciclos, y para mi, a partir de hoy se está abriendo un nuevo ciclo donde cada día deseo volverme más consciente de que la única persona que puede decidir mi hoy, cómo aprovecho lo vivido en mi ayer y qué logro en mi mañana, soy yo, entonces así quiero abrir paso a este nuevo ciclo.

Este nuevo ciclo inicia lleno de ideas en mi mente, sentimientos encontrados en mi corazón que gritan por salir, así que sin duda, este ciclo traerá muchas palabras que quiero compartir contigo, por ello, en este instante cuando me pregunto, 35 años ¿y ahora? sólo sé que los sueños siempre se pueden transformar, que debemos darle poder a nuestras elecciones y la vida siempre tendrá algo nuevo para ofrecernos, así que estoy lista para todo lo que estoy por vivir, por contar, por sanar, por fortalecer, por aprender, por dar y por amar. ¡Que así sea!