LA COPA MENSTRUAL... MI PRIMERA VEZ

©blamag ILUSTRACIÓN: ANEIKA PÉREZ

©blamag ILUSTRACIÓN: ANEIKA PÉREZ

Desde hace tiempo, había escuchado de distintas personas hablar acerca de la copa menstrual. Yo, tras una vida utilizando toallas femeninas, quería conocer algo distinto, que sonaba interesante, lleno de beneficios no solo personales sino también a nivel social y ambiental, y que si bien no todas las críticas eran positivas, parecía que merecía darle una oportunidad.

Así, tras bastante tiempo de no decidirme, después decidida pero sin saber dónde comprarla, y después dejando pasar períodos menstruales donde encontraba buenos pretextos para postergar nuestro encuentro, llegó el día en que tuve en mis manos una copa menstrual y la probé.

Te he de contar que mi primera experiencia fue contrastante, sentimientos amor-odio en el proceso y quizás hasta deseando que mi periodo menstrual hubiera durado más para seguirla probando, jaja.

Para empezar a probarla y ver la convivencia que ella y yo tendríamos, elegí usarla por primera vez durante la noche, la verdad es que ante algo desconocido, para ser franca tenía dudas acerca de cómo me sentiría estando con ella en la oficina, en un día que sería largo fuera de casa, entonces en ese primer día de mi periodo elegí probarla por la noche, que si bien también es de esos momentos que nosotras las mujeres nos sentimos inquietas cuando estamos en nuestros días, por aquello de no mancharnos, movernos lo menos posible y donde por ende nuestro descanso no es el mejor, quería de cierta forma estar en “un ambiente controlado” porque no sabía lo que podía pasar.

Ya decidida a utilizarla, leí bien las indicaciones que venían en el breve manual que incluía, parecía todo muy sencillo y claro, sin embargo, ups, ¿están seguros que es tan sencillo como doblarla, introducirla y que quede acomodada?

Los intentos por introducirla debo confesar que fueron varios, porque si bien uno pensaría que es algo muy fácil; mantenerla doblada, que fuera entrando y que ahí se quedara, no estaba siendo tan fácil para mí. No sé si a todas las que la han usado, la primera vez les pasó como a mí, pero aunque según yo estaba mu tranquila y respirando para que todo “fluyera”, nomás no quería entrar hasta donde debía, incluso probando las distintas posiciones que recomendaba el manual, hasta que por fin lo logré en uno de mis intentos, mientras yo mantenía los ojos cerrados y respirando profundamente para relajarme, así, de pronto, ya estaba adentro.

En ese momento, me sentía dudosa de si lo había hecho bien, si se había acomodado correctamente, porque según las instrucciones, una vez que está adentro, solita toma su forma original y queda completamente acomodada, pero aunque según yo “sentía” que estaba bien, no sabría si había sido así hasta la mañana siguiente que la sacara, sin embargo, algo que me sorprendió fue que como bien lo había leído en diversos lugares, una vez que está adentro, no se siente nada, tal cual es como si no tuvieras nada.

Con esa sensación de no tener nada, y con ese sentimiento de no sentir que algo “está saliendo” de mí, me fui a dormir, solo deseando que a la mañana siguiente, mi cama no fuera un caos. 

Curiosamente, dormí súper bien, no estuve inquieta durante la noche, no sentí necesidad de levantarme al baño ni vigilar que todo estuviera bajo control, dormí plena y cómodamente. Cuando llegó la mañana, ahora era el momento de sacarla por primera vez, y otra vez me sentía con dudas, no tenía claro cómo hacerlo, solo deseaba que si saliera fácil, que no estuviera completamente llena y eso hiciera que al sacarla ensuciara todo a mi alrededor.

He de confesar que sacarla tampoco fue taaaan fácil para mí en esta primera experiencia, la que compré tiene una pequeña “esfera de extracción” que se supone ayuda a sacarla con mayor facilidad, y si bien cuando introduces los dedos está fácil encontrar la esfera, lo difícil es jalarla y liberar el vacío para que pueda salir. En la publicidad de la copa que yo compré justo decían que su diseño hacía que saliera fácil y no se resbalara entre los dedos, sin embargo, en mi primer intento, no lograba sacarla y si se me resbalaba, jaja, pero bueno, supongo es parte de la práctica. Después de diversos intentos, lo logré y para mi sorpresa, ésta no estaba llena, todo se quedó en su lugar y ahora me sentía lista para seguir usándola.

En ese periodo menstrual la volví a utilizar durante las noches y una sola ocasión durante el día, y aunque seguía con la inquietud de que estando en la calle no sucediera algún tipo de “accidente”, todo estuvo bajo control.

Ahora mientras te conté mi experiencia, quizás le puse mucho drama, y si, hasta las cosas más simples de la vida las vivo con intensidad, jaja, pero quería contarte mi primera vez tal como la viví, porque cuando yo estaba buscando referencias, recomendaciones, testimoniales y opiniones, todo lo que leía se quedaba en lo genérico, es decir, “me gusta”, “no me gusta”, “es facilísimo ponerla y quitarla”, “no quiero ni intentarlo”, “es una maravilla”, en fin, comentarios con los que si me decidí a probarla, pero que me dejaban aún con miles de dudas.

Finalmente quisiera compartirte que para mi, el uso de la copa menstrual significa vivir de una forma distinta mi menstruación, hay mucho que quisiera contarte al respecto y sobre todo que ello se nutra de mis siguientes experiencias con ella, así que lo haré más adelante, sin embargo, por ahora este primer contacto, para mí se trató de no ver “con desagrado” mi menstruación, como unos días donde debo “estar cuidándome de más para evitar accidentes”, donde me preocupo demasiado por el olor e higiene; se trató de unos días de conocer más mi cuerpo, de sentirlo, olerlo, tocarlo y estar más en contacto conmigo, para conocer mejor y de una forma distinta esos aromas, texturas y fluidos que surgen de mi, de incluso sentir más de cerca mi feminidad, el poder de mi cuerpo como mujer durante mi periodo menstrual, esos ciclos que tenemos las mujeres y que por alguna razón la sociedad desde pequeñas nos hace creer que debemos vivirlos cuidándonos demasiado, escondiendo todo de ellos, “guardándonos” y dejando de hacer cosas en esos días y por el otro lado, no permitiéndonos experimentar, descubrir y conocer nuestro cuerpo. Es así que, te invito a que elijas aquello que te hace sentir cómoda, no se trata de convencerte de usar la copa, en realidad yo aún sigo probándola y conociéndola, pero si es importante que vivas tu propia experiencia, que con tantas formas de llegar a opiniones, experiencias y testimoniales tengas la mente abierta para escuchar todo ello, pero al final te quedes con lo que a ti te hace sentir bien. Y sin duda, si hasta ahora no has logrado conectar con tu ciclo menstrual, con cómo te vas sintiendo en cada etapa, los cambios que vives tanto física, mental y emocionalmente, con los cambios que experimenta tu cuerpo, y además no te has dado la oportunidad de sentirte y conocerte mejor, sin duda te invito a hacerlo, y esto no se trata de una copa menstrual, se trata de conectar contigo desde el interior cada día.