LO QUIERO FUERA DE MI VIDA

©blamag ILUSTRACIÓN: ANEIKA PÉREZ

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En casi todos lados nos dicen que cuando terminas una relación, lo mejor es olvidarte de tu ex, dejar de hablarle, verle, buscarle, escribirle, es decir, perder todo el contacto con él y por todos los medios existentes, incluso, que lo mejor es sacarlo de tu vida por completo y para siempre; y con mayor razón, si se trata del final de una relación donde quien decidió que terminara fue él, porque eso te ayudará a salir más rápido de tu proceso.

Yo soy de las personas que cree que no porque termines una relación tendrías que sacar a esa persona de tu vida. Sí, en muchos lugares he leído o escuchado decir que quienes pensamos eso estamos locas o tenemos alguna enfermedad mental, y quizás sea cierto, jaja, pero creo que si hay una persona que se convirtió en alguien muy importante en tu vida, con quien compartiste desde las cosas más simples hasta quizás aquellas más trascendentales, a quien amaste, con quien soñaste, con quien simplemente la pasaste bien, ¿por qué aferrarnos a que deba estar fuera de nuestra vida?

Sé que para tomar esa decisión intervienen muchos factores, tal como la forma en que terminó su relación, las razones, lo que él siente, lo que tú sientes, lo que ahora quieres de tu vida, lo que ahora quiere él, en fin, si la relación termina con un sentimiento negativo de una o ambas partes, si suena complicado seguir teniendo algún contacto aunque sea mínimo o peor aún, llevar una amigable relación.

Las mujeres somos toda intensidad, le metemos mucho sentimiento a todo y por ello, durante una relación, cada situación sucedida la vivimos al máximo, y cuando se trata de una situación negativa, la vemos enorme porque nos mueve desde muy dentro y decimos y actuamos de formas llenas de impulsos y emotividad; lo cual, si se combina con un hombre que todo lo ve muy sencillo, no le da gran importancia a las cosas, a las personas y a las relaciones, es normal que todo termina en tensión, caos, dolor e incluso con aquella idea de que la otra persona desaparezca de nuestra vida.

Sin embargo, si bien no intento convencerte de que aún cuando termines una relación te conviertas en la mejor amiga de tu ex, si te invitaría a replantearte la situación, a replantearte las relaciones humanas y a pensar en formas más amorosas de interactuar con los demás, quitando al ego como el protagonista de nuestros actos. Como te decía antes, si tuviste una relación amorosa con alguien, seguramente fue porque algo te gustó de él, algún sentimiento conectó entre ambos, algunos sueños quizás compartieron, formaron historias juntos, o simplemente pasaron buenos momentos donde uno sumó a la felicidad del otro y viceversa, entonces, si ahora la relación terminó, ¿por qué acabar en malos términos, olvidando todo lo vivido y sentido, o incluso con sentimientos como odio o rabia?

Para mí, la mejor forma de cerrar una relación que por un tiempo significó mucho para ti, es atesorándola y agradeciéndola, y si bien el proceso posterior a terminar una relación podrás estar triste, frustrada, confundida, dolida, decepcionada o enojada, creo que puede llegar ese momento donde junto a esa persona puedan transformar ese amor que algún día sintieron; y no hablo de que alguno de los dos mantenga la ilusión de que puedan retomar la relación (no, eso sí para mi ya no entra en la ecuación), tampoco se trata de que convivan todos los días, o que sean los mejores amigos, o que hagan planes juntos, puede suceder o puede que quizás no se vuelvan a ver, o que esporádicamente estén en contacto, pero simplemente para mí se trata de que el sentimiento está ahí, que no te forces a eliminarlo y por la mala, mucho menos que quieras transformar lo que alguna vez fue amor por odio; porque el amor para mí siempre es la respuesta, y si, creo fielmente que el amor puede transformar y transformarse, entonces si bien ahora ya no se trata de un amor de pareja, puede existir simplemente el sentimiento del amor para desearle lo mejor a él; para enviarle luz cuando sepas que no la está pasando muy bien; para alegrarte con sus logros; si así se sienten bien, para estar uno para el otro, o simplemente para ser feliz por su felicidad.